lunes, 30 de mayo de 2011



Ah... La Brutal Honestidad... Garpa, y filtra a la vez.


Definitivamente garpa.

domingo, 10 de abril de 2011

Ay, qué bueno que pudimos charlar, porque así dejamos un par de cosas en claro... o no.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Escribí esto hace como un año, y no puedo creer que siga TAN vigente:




Nosotros salimos, pero... ¡NO SOMOS NOVIOS!




Hacen meses y meses que salen, se divierten, se quieren, se acuestan. Se conocen los amigos y todos se caen bien. La familia algo sabe, y hasta se visitan en sus domicilios... Pero “¡DE NOVIOS NO ESTAMOS!”

¿Qué onda?

Entonces, ¿qué son? ¿Salidores? ¿”No novios”?

Empezamos a “salir” con la gente, para no comprometernos de una con alguien que casi no conocíamos. O cuya perspectiva de relación era no era la mejor, pero igual nos gustaba.

Y ahora todo es tan liberal, que, ¡ya fue! Estamos hasta que estemos, y después cada uno seguirá por su lado. Hasta ahí, está buenísimo, porque compartís algo con alguien que quiere lo mismo que vos: algo temporal y sin compromisos.

El tema es que después uno se engancha, y el otro no. Y ahí viene tooodo el problema. Porque no sucede que la persona enganchada diga “Che, me estoy enganchando”, y el otro conteste “mirá, yo no, mejor lo dejamos acá”.

Eso sería lo saludable, pero ¡no! 

Vos estás hecho un boludito enamorado. Ella también, pero no lo demuestra. Porque tiene miedo, porque hace poco que salió de otra relación, porque no quiere compromisos, porque quiere seguir atorranteando libremente, porque le pesa el título… Por lo que sea. (Ojo, podría ser al revés, la piba enamorada, y él no, pero este es UN ejemplo genérico). 

Entonces se empiezan a reclamar cosas de novios, o se empiezan a desconfiar (¿con qué derecho?), pero llegado el momento, ella te dice que no tienen compromisos, y esa es la muletilla eterna para no tener que justificarte nada cuando a ELLA le conviene no hacerlo. Porque si después vos no la llamás, obviamente que te va a pedir hasta la última explicación.

O sea, uno “sale” para no comprometerse de una, pero… ¡Dejate de joder! Si después de un tiempo seguís preocupándote por esa persona, ni da para hacerte el liberal, cuando es OOOOBVIO para todos los demás que están juntos, que “Ya son re novios, boludo, ¡dale!”

Está claro que es una situación cómoda para quien no quiere asumir el compromiso. Porque (aunque no lo quiera admitir) sigue compartiendo cosas con una persona que quiere mucho (o sea, vos), pero puede tener el ocasional encontronazo con el gil de turno que se encuentre en: boliche, bar, panadería, etc.

Y vos, pobre boludo enamorado, pensás que “ya va a cambiar”, “ya se va a dar cuenta”, y no ves que NUNCA va a cambiar la situación, a menos que la iniciativa sea tuya. DES- PER- TA- TE!

Sería re noble de su parte decirte: “Veo que vos te estás enganchando más que yo, y yo no quiero que sufras, así que mejor dejémoslo acá.” Pero ella está bien así y eso NO VA A PASAR. 

Ahí, tenés que levantarte un día y decir: ¿Qué carajo quiero para mí? ¿Me está haciendo bien esto? ¿Debería seguir teniéndole la vela a esta “no relación” que está aparentemente bien, pero que en el fondo, todos sabemos, no va ni para atrás?

Y si querés sentirte bien, si querés ser feliz, te vas a dar cuenta que tenés que cortarla de una, porque el único agujero vacío que llena esta “no pareja”, no es precisamente el del corazón, y no sirve más que para la calentura del momento. 

Oooooobvio. Sentís que jamás con nadie tuviste esa química. Que no podrías dejarla, que es una adicción, que el amor está hecho para sufrir (una boludez total), etc etc etc. Pero no es así. Esto no es más que miedo a estar solo. Miedo a salir al mundo, y tener las pelotas para darte cuenta que hay alguien más ahí afuera esperando, pero que no va a ser fácil de encontrar. 

Ni hablar, que mientras la “no relación” dura meses y meses, los amigos alrededor ven como no va ni para atrás, pero lamentablemente no te pueden decir nada, porque vos estás hundido en sufrimiento, no escuchás razones, y hasta te está empezando a gustar sufrir. 

¡DALE, NO ME JODAS! 

Las excusas 

“no puedo dejarla”, 
“no puedo vivir sin ella”, 
“me moriría”, 
“es que yo la quiero ayudar”, 
“me hace más mal estar sin ella que con ella”, 

son excusas baratas, carecen de fundamento lógico, y caducaron hace siglos. Si querés, para tu cumpleaños hacemos vaquita ¡y te compramos una excusa que sirva!

Pero no sigas con la boludez, porque todos ven que estás sufriendo al pedo, que la llave para dejar de sufrir la tenés vos, y que nadie puede darte un palo en la cabeza y secuestrarte para que no la llames más. Está en tus manos.

Dejarla, podés. 

Vivir sin ella, salvo que “Ella” sea “La Partícula De Oxígeno”, también podés.

Morirte… Ídem punto anterior.

¿Ayudarla? Mientras esté con vos, y pueda reprocharte cosas de novios, no la ayudás un carajo, y además, es contraproducente. Porque le estás dando el ejemplo de pareja que NO hay que tener. Y lo avalás con tu mejor cara, justamente por ese enamoramiento que tenés, que te hace creer que tu cercanía (así de insalubre y todo) la ayuda.

Más mal sin ella que con ella… 

Y sí. Dejar a alguien a quien querés, simplemente porque no te quiere igual, es una cagada.

Es como irse solito a rehabilitación por drogas. Voluntariamente te estás tirando a un pozo de sufrimiento, porque sabés que se vienen días y días de mirar el celular para ver si llama, o si escribe, o de decidir si le escribís vos o no. 
Pero a la larga, eso te va a permitir estar bien. Vas a poder disfrutar de tu soltería, sin ataduras sentimentales que te hagan preocupar todo el día. Y vas a estar limpio y sobrio para la próxima relación. ¡Y más preparado!

Porque después de todo lo que sufriste, me juego la cabeza que no vas a dejar que nadie, nunca más, te boludée por meses con “Pero yo, compromisos, ¡no quiero!”

jueves, 10 de marzo de 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

En busca del tesoro perdido.

Llego a la conclusión de que el ser humano necesita ser comprendido.


Y llegué porque, por algún motivo, personas difíciles, personas cerradas, personas dolidas con la vida, me han confiado grandes secretos. Pequeños secretos. Cosas que se habían guardado para sí. Porque parece que tengo la gracia de comprender a las personas, de ponerme en el lugar de los demás.


Hasta ahora esa adorada gracia me trajo unos cuantos problemas. Por entender a los demás, ando justificando gente pelotuda por la vida. Pero bueno, uno aprende.


Mientras tanto, y volviendo a lo anterior, cuando a la gente la entendés, está más abierta a que le digas lo que pensás, y a que le digas, francamente, en qué cosas le están errando fiero.


Y toda esa "cerradez" se destraba, y descubro personas hermosas donde todos veían frialdad o indiferencia. Hay un ida y vuelta, claro. Ellas me entienden a mi, nos tocamos el alma mutuamente.
Esas personas son ahora mis amigas. Es un tesoro intransferible, invaluable.


Qué afortunada soy por tener los amigos que tengo. Se merecían un post. :)

martes, 1 de febrero de 2011

Horror!

Encontré esta página de "antes y después del photoshop", y fue como que, Gorda, todo es horroroso (Así con voz de cheta horrorizada, lo digo).


No puedo entender cómo la gente prefiere ver lindos envases, y no la realidad. Ok, quedan más lindas las fotos con los retoques, listo. Pero se pierden expresiones, se pierden matices que el paso por photoshop se lleva. Se ven los ojos de las personas menos sonrientes, porque las líneas de la cara que hacen que uno claramente se vea sonriente, no están.


¿Tan pelotudos nos hemos vuelto, que consumimos esta basura? ¿Tan desesperados estamos por figurar, que vendemos nuestras bellezas naturales por un puñado de filtros photoshoperos?


Gorda, ¡qué horror..!

domingo, 16 de enero de 2011

Luego de leer varios blogs de diferentes personas, he observado que muchos, sino todos los escritores nos tildamos, en algún punto, de "anormales", o renegados, algún adjetivo calificativo que de alguna manera nos distinga como "fuera de lo común".


¿No será que por "Normalidad" nos vendieron un buzón? 


¬¬  ¡Hmmmmmm!

viernes, 14 de enero de 2011

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Adiós, Amigo...
Te vas, y una parte de mi se va con vos, y se pierde en el aire...

Adiós Nonino, acompaña el momento, y es un adiós tan irrevocable y certero, que la melodía me parte en mil pedazos.

Tanto volé con tu amistad, como dolió la caída después.
La tristeza invade, las lágrimas ruedan, y de a poco todo va volviendo a su lugar.

Conozco todas las razones, y se que no es nada personal. Es que vos sos así, y nada puede hacerse.

Por eso te entiendo. Y por eso, por suerte, tampoco te odio. Sólo espero que tengas la mayor felicidad que puedas encontrar. Y mucha luz para tu camino.

martes, 21 de diciembre de 2010

Y los amigos, ¿qué?

Es erróneo pensar que los sentimientos más profundos surgen y se expresan solamente cuando estamos en pareja.

Amigos de verdad

Onda que, lo difícil no es encontrar una persona con la cual te lleves bien, y en la que confíes tanto como para abrirle tu alma y tu historia, teniendo la certeza de que no va a usar todo en tu contra luego.

Lo jodido, y verdaderamente digo: JODIDO, es poder decirle a tu amigo y que él te diga a vos las cosas chotas. Las cosas jodidas. Las que hacen que un momento que podría ser re copado, se convierta en un momento de mierda.

Obvio: No está bueno tener que decirle a alguien "Esto me rompe las pelotas de vos", o que a uno se lo digan. A nadie le gusta escuchar cosas chotas de uno. Seguro. Pero pasa.

Porque vos y yo somos como almas gemelas, pero también somos dos personas diferentes que van a tener diferencias (valga la redundancia), y en algún momento nos vamos a tener que sentar a negociar cuáles diferencias me banco de vos, y vos de mi. Cuáles no me banco, y cuáles puedo llegar a tolerar a pesar de todo, y viceversa. Es todo parte de delimitar en qué cosas estoy dispuesta a ceder, y en cuáles me pongo firme y digo: "Esta soy yo, y así me vas a querer (o no)", y llegado el caso de "O no", entenderé que te hace mal ser mi amigo, por tal o cual motivo, y, como yo no quiero hacerte mal, sabré cambiar, o dejarte ir, dependiendo de cuán importante sea lo que te jode de mi.

Pero hablemos.

Hablemos porque sino, conjeturo, y me hago la cabeza al pedo (sí, esa definitivamente soy yo), y pienso y repienso qué carajo hice para que de pronto nos separe una muralla china. Y se que intencionalmente, no hice nada. Pero también se que a vos te cuesta hablarme, y que si no agarro el tirabuzón, no vas a decirme ni jota. Y que si agarro el tirabuzón, e intento sacarte cosas, quizás te cierres más, y no me termines diciendo nada, y terminemos perdiendo la amistad.

Y onda que, yo podría pensar: "Que yo sepa no hice nada, si querés, decime lo que pasa, y sino, allá vos." Pero eso sería orgullo, o sería "Políticamente correcto", y la amistad no pasa por ahí. El primero que ve el panorama completo es el que tiene que hacer algo. Y yo veo que esto bandea, y que se va todo al tacho y no se qué carajo hacer, porque vos sos una tapia.

Yo se que es difícil ir contra la costumbre de callarse la boca. Que es más fácil seguir y reprimir todo eso que pasa. Que al menos si no sale en palabras, tampoco estás obligado a aceptarlo ante vos mismo. Pero todo lo que no sale, se pudre. Eso no es bueno para nadie, y menos para vos, porque te pudrís, y para mi, que soy tu amiga y te quiero, y no quiero que estés mal, y menos ser la causa de tu malestar.

Y algo más: Con tu silencio, yo también sufro. Si sos mi amigo, si me querés, si no querés lastimarme, ponete a la altura de lo importante que es esta amistad, y decime.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Fuck you, fucker.

Todo lo que te quiero me está bajando en burbujas de aire al corazón. Fuck you all: Love, Feelings y toda esa basura de novela latina con final feliz.

Existen, pero hoy no es el día en que los aprecio.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Amo mi blog

No porque lo escriba yo. Ni porque sea bueno o malo. No porque sea mío, ni porque tenga los colores y las boludeces al costado que a mi se me antojen.

Sino porque cuando tenés un mal día, y andás medio pelotudo, todo el mundo te interrumpe, y nunca terminás diciendo nada, y te sentís mal, y después repasás en tu cabeza las cosas que podrías haber dicho, y cómo las conversaciones deberían haber sucedido en realidad.

Acá, yo digo lo que quiero, sea una total pelotudez, o no, y si querés leer hasta el final, leé, papá, y si te pinta opinar, bienvenido sea.
Pero comete las interrupciones, forro.

jueves, 4 de noviembre de 2010